

La paz interior se apoderó de mi, cambie la gran metropolis por el paraiso y allí empezaba la etapa reina de mis, nuestras, vacaciones. Tendido en cualquier lugar del amplio salón veia mar y playas por todos lados, veía naturaleza. Estaba en el paraiso natural de Asturias.
A la llegada a la casa estaba Encarni
Los sietes días que nos quedaban por delante, con un sol espectacular, presagiaban algo maravilloso. Y el presagio se cumplió con creces.
Bajamos al pueblo a darnos el primer homenaje, junto al pequeño y bello puerto de Tapia.
Comer es mi pasión y la cocina asturiana es mi gran pasión. Y creanme que la disfrutamos desde el primero hasta el último día.
La paz y la tranqulidad se apoderaba de todo, y eso no es facil. Lo es si te lo ponen en bandeja. Y una familia nos lo puso. Eso nunca se puede olvidar en unos tiempos de egoismos y desconfianzas.
La primera noche apareció un buena persona amiga de Ponferrada, con unos amigos y fué genial.
Sidrerias,
cenas, copitas y a dormir. El domingo estaba todo preparado para un homenaje gastronómico y turistico por la zona: visitas a pueblos que han borrado su nombre de mi memoria, pero lo que nunca borrará es su encanto. Mirabamos la desembocadura del Eo, a un lado Vegadeo (Asturia) al otro Ribadeo (Galicia) y delante otro puertecito de fábula. Había que ir a Ribadeo para tomar un aperitivo por su plaza en una mañana espectacular de sol.
La sensación no podía ser mas apacible. Vuelta a Tapia y homenaje gastronómico en un restaurante que no olvidaré jamás "El Álamo": Revueltos de Oricios, zamburiñas de sabor profundo, fabes con compagno, arroz con vogabantes..........y no sigo, porque me entran ganas de volver.
Se fueron los amigos y ahora tocaba disfrutar solos. playita, sol, verde, colores, inmensidad y por supuesto comida: fabes con Bogavante, Ternera Asturiana, Almejas, Percebes, Sidra..........
y lugar que nuca pude imaginar, junto a Ribadeo: La playa de las Catedrales, una obra arquitectónica de la naturaleza.


Pero todo esto es una anécdota hasta que el miércoles, invitados por la familia de Rico a su casa en Navia, descubrimos algo que es dificil encontrar: el calor de una familia que te hacia sentir como si nos conocieramos de toda la vida. Hay cosas que son anecdotas y otras donde emergen sentimientos. Y esta familia entro en mi familia para siempre: Rico, Encarni, Yolanda, Silvia, el pequeño explorador
fueron suficientes para entender que por encima de toda anécdota surge algo más que una simple amistad. Mi agradecimiento más sincero a toda la familia de Rico, sabemos que pronto nos volveremos a ver.


























